EL PRÉSTAMO
Para casarnos, tuvimos que instalar nuestro nuevo hogar en un piso, en régimen de alquiler. Como mi esposa es una mujer que economiza mucho, con nuestros pequeños ingresos cubría todas las necesidades del momento. Desde el álbum de fotos de la boda, pasando por las tres persianas que tuvimos que adquirir, una radio, la olla a presión la cafetera, el televisor, el alquiler del piso de trescientas cincuenta pesetas mensuales, etc. Muchas cosas que en aquel momento nadie podía adquirir con ingresos similares a los nuestros, Carmen se hacía con ellas. Habíamos sido padres de una niña, que falleció a los seis días de nacer, y un año después ya éramos padres de la segunda hija, asistida por la mejor comadrona de Valencia. Debo decir que, dicha comadrona nos cobró el servicio muy por debajo de los honorarios que habitualmente cobraba a sus clientas de alto nivel económico. Le habíamos dicho que no teníamos una economía sólida pero que teníamos miedo de perder otra criatura por ser pobres, en ...