EL PRESIDENTE


El tío Boro nos contaba a un grupo de amigos, en una ocasión, que siendo él presidente de la Cooperativa de agricultores San Antonio, había fundado la Caja Rural Local, donde los agricultores de Ribarroja podían proteger sus ahorros y conseguir, en caso de necesidad, unos préstamos a bajo interés, en relación a los que concedían otros bancos, incluida la Caja de Ahorros y monte de Piedad de Valencia.
Durante el tiempo que estuvo de presidente, nos contaba, había ampliado la tienda de productos y artículos agrarios, proporcionando a los socios de la Cooperativa, productos alimenticios de primera necesidad a bajo precio, en relación con el mercado libre.
Cuando los agricultores se convencieron de que el tractor facilitaba las labores de labranza, comenzaron a contratar, para cultivar sus tierras, a los tractores que unos pocos se habían comprado. Para abaratar el precio de esos servicios, compró un tractor, con los fondos de la sociedad. Así pudo emplear a un tractorista para dar servicio a los socios. En poco tiempo aumentó la demanda y se tuvieron que ampliar a dos tractores, a tres y hasta cuatro. La inversión de la Cooperativa en esos tractores, compensaba mejor que si contrataban a los tractores particulares.
Otro logro de su gestión, como presidente, fue el hecho de contratar, por la mitad de precio de la cuota, los servicios funerarios para todos los socios y familiares.
Así nos fue enumerando a los que escuchábamos su relato, una cantidad de mejoras que, al dejar él de ser presidente, todas ellas se vinieron abajo. Su frustración, dijo, era que dichas mejoras no se mantuviesen durante la siguiente etapa a la de su presidencia.
Entonces, uno de los presentes, le preguntó:
-¿Ocupado en hacer cosas, te olvidaste de preparar hombres, capaces de mantener y aumentar las mejoras realizadas?
-Posiblemente-. Nos contestó.
FIN

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